La otra mitad
Los garajes guardan los coches. Las carreteras y rampas son la forma de jugar con ellos.
Una de las preguntas más comunes que nos hacen es si un niño necesita una carretera o una rampa además de un garaje. La respuesta honesta: son herramientas distintas, y la mejor configuración tiene ambas. Un garaje se encarga del almacenamiento y la exhibición. Una carretera o rampa es donde sucede el juego de verdad: las carreras, los choques, la puesta en escena de pequeños atascos de madera.
Una carretera modular es la más abierta de las dos. Se reconstruye en distintas formas, fomenta el juego de diseño y construcción, y encaja de forma natural con un garaje. Una rampa es más rápida y más concreta: está hecha para la velocidad y para ese tipo de rodaje repetido que a los niños pequeños les resulta interminablemente satisfactorio. La mayoría de las salas de juegos acaban teniendo ambas.





