La apertura
Cada niño tiene eso. Para muchísimos, son los coches.
Ese tipo de amor de rodarlos por el pasillo, alinearlos por color y dormirse abrazando uno. Si alguna vez has pisado descalzo un Hot Wheels a las tres de la madrugada, ya lo sabes. La flota es real, y sigue creciendo.
Así que cuando llega el cumpleaños, la pregunta no es si regalarles otro coche — ya tienen ochenta. La pregunta es qué darle al niño que ya tiene la colección. ¿Qué convierte un montón de juguetes en algo que de verdad atesoran?



